Páginas

jueves, 9 de mayo de 2013

DIA 20-21-22 Babakale-Çhesme-Chios-Atenas



Dejo atrás Babakale, el punto más occidental de oriente. Desde aquí a la civilización, me separan unos 60 kilómetros de carreteras locales, mal asfaltadas, incluso a veces, sin asfalto en absoluto...exactamente lo que me gusta. Paso por varios pueblos, todos ellos ganaderos, con sus animales al borde de la carretera, llevándome algún que otro sustillo por alguna vaca mal avenida y disfrutando de las vistas. Tan pronto estoy bordeando la costa, como me meto por las colinas que hay un poco mas allá. Es cuestión de segundos pasar de un paisaje a otro, completamente distintos.

Voy tranquilo, sin prisas. No lo necesito. Tengo que estar antes de las 18.00 en Çesme, para coger el ferry a Chios, o sea que dispongo de 8 horas para recorrer menos de 400 kilometros. ¡Bien!.

Después de esos 60 kilómetros, se acaba la paz y la tranquilidad, y vuelvo a las carreteras de 2 carriles, aunque eso hace, a la vez, que mi media aumente, y vaya incluso más tranquilo, aún si cabe.

Paro a repostar en la que va a ser la última gasolinera turca que visite. Lo hago al buen tuntún, como siempre. Pero esta vez, casualmente, me atiende un tío que habla un perfecto inglés, así que la danza de la lluvia no se produce. Qué pena. Ya le había cogido el gusto a eso de gesticular para todo. Ahora, ¿cómo voy a bajar a la panadería de casa, y pedir algo sólo con palabras? Necesito mover los brazos, y hablar muy alto, en un idioma que sé que no entienden, y que además, me da igual cuál sea, porque les hablo indistintamente en inglés, castellano, o chino mandarín. Da igual. Pues eso, que lo voy a echar de menos. Mucho. Es curioso, ¿verdad?.

Eso sí, lo que no cambia, es el final. ¿Chai?. Hombreeeeeee!!!, no me jodas. Claro que sí, tronco, que no sé si sabes, pero este va a ser mi último té en tu bendito país, y me hace mucha ilusión, a la vez que me da mucha pena, you know?

Rueda delantera: barco griego
Rueda trasera: tierra turca       
Izmir es la única ciudad grande que tengo que atravesar, y más vale. Hacerlo se convierte en una auténtica pesadilla, y tardo una hora larga. ¡Madre mía, que descontrol! Turquía, en general, es de locura, pero lo de esta ciudad, se sale del mapa. Unos atascos monumentales y un calor sofocante, hacen que, por momentos, mi mala ostia vaya aflorando exponencialmente. Avanzo tan despacio, que el calor que me cae del cielo, añadido al que me sube del motor, provocan que en unos minutos me encuentre chorreando sudor a mares. Y eso no mola. No mola nada. Así que, empiezo a sortear vehículos, y a conducir como hacen ellos. Sin normas, vaya. Hago lo que me sale de los cojones, y mi temperatura va bajando, porque además que, al estar en movimiento, el airecillo me refrigera un poco, también hace que mi nivel de mala leche se reduzca a niveles aceptables.

Subimos al ferry, y cuando comenzamos a movernos, me doy cuenta que, definitivamente, estoy abandonando Turquía. Han sido dos semanas intensísimas, con mil experiencias y aventurillas que he sufrido y disfrutado a partes iguales. Me quedo impresionado con la hospitalidad de esta gente, de norte a sur, y de este a oeste, eso es lo que me he encontrado: gente maravillosa, siempre con una sonrisa, y dispuestos a echar una mano. Voy a echar de menos todo esto, os lo puedo asegurar. Sobre todo, quisiera dar las gracias a Mehmet y los chicos del Kuzgun, que me han tratado como un hermano. Siempre en mi corazón, chavales. You'll be always on my heart!!

Güle güle, Turkiye, güle güle.




Lo dicho, el trayecto dura una hora escasa. Al llegar, control de pasaportes, y ya estoy en tierras griegas. Desde el primer momento, el ambiente es completamente diferente. Esto ya es una Europa Occidental en toda regla, con sus restaurantes y bares con alcohol, y lo que más me llama la atención, mujeres por todas partes, trabajando, paseando, conduciendo...es todo un acontecimiento volver a ver ropas ajustadas, tacones y escotes amplios. ¡Qué maravilla para los sentidos, por Dios!

Primera diferencia con Turquía
Voy directo a las oficinas de Blue Line para comprar el billete a Atenas, esta misma noche, a las 23 horas. Y aquí me pasa algo con lo que no contaba. El ferry está completo. ¿Que? Sí,sí, completo, no queda ni un sitio. No jodas, chaval, que no me puedes dejar en tierra. Pues como no vayas a nado, complicao. Venga, que soy un tío solo, que seguro que tienes algo por ahí. Que va, en serio, está completo. ¿y con una felación? No te pases, flipao. Vale, vale, dame un ticket para mañana.

Y así me quedo, con cara de lerdo y buscando alojamiento para pasar la noche en un sitio que no esperaba. Pues nada, a descansar un día, que tampoco me vendrá mal. Empiezo a callejear con la moto, en busca de un agujero digno. Veo un cartel de Rooms que se adapta a mis expectativas. Aparco enfrente, y cuando me dispongo a entrar para preguntar el precio, se acerca un tío hablándome en ingles. Es Steve, un escocés pequeñito, que se ha alojado a la vuelta de la esquina. 25 euros la noche, perfecto. Llévame, que me apunto, colega. Hotel Filoxenia, muy básico, pero suficiente, limpio y con wifi. Me instalo, y al rato bajo a las terrazas colindantes, donde me espera Steve para echar unas birras agusto.

Él viaja en una 1150 GS de hace 10 años, pero también es su primer gran viaje. Tiene una hermana viviendo en Turquía, y va a visitarla, dando, de paso, un buen rodeo por Europa. Más o menos como yo, pero yo no tengo hermanas, y mucho menos, viviendo en Turquía.

Calles de Chios
Su acento no es muy fuerte, por lo que nos entendemos a la perfección. Y además, conectamos muy bien. Pasamos un buen rato charlando, y disfrutando de la compañía y la cerveza. Es el primer motero viajero con el que coincido en todo el viaje, porque he visto a otros, pero de pasada. Con Steve, es la primera vez que tengo tiempo para charlar largo y tendido sobre nuestras historietas. Y se agradece. Vaya, si se agradece.

Él coge el ferry a Turquía temprano, así que, tras intercambiar mails, nos despedimos en la puerta de las habitaciones, sin intercambiar saliva ni nada, morbosos!! Le comento que si necesita cualquier consejo u opinión, no dude en escribirme. Él me dice lo mismo. Mola mucho encontrarte gente con tus mismas aficiones e inquietudes. Un auténtico placer, Steve, el escocés.

Y ahora, ya es miércoles, y estoy en la habitacion del hotel, disponiéndome a pasar el día perreando por la isla. Me han recomendado un par de sitios para visitar, pero con calma, no quiero mucho meneo, y luego buscaré una playita donde poner mis huesos en la arena, y dejar pasar las horas.

Gente, hasta la próxima. Como siempre, un auténtico placer. Chao...

             ---------------------------------------------------------------------------------------


He ido a visitar ese par de sitios que os decía, pero al final, no he llegado. Se suponía que eran dos pueblecillos con ruinas griegas, por lo visto, bastante interesantes, pero la cosa no ha ido como esperaba.

Me he dejado perder por las carreteras de la isla, o sea, ni mapa ni gps, sólo la moto y el asfalto, y a donde me lleve. De vez en cuando me gusta hacer algo así, y hoy, que no tenía nada mejor que hacer, era el momento. Y me he perdido, por supuesto. Pero bien perdido. Giro a la derecha, giro a la izquierda, una y otra vez, sin rumbo, solo intuición, y he acabado  en un pueblecito llamado Kimo, muy pequeñín, nada especial, solo una pequeña playa y un par de chiringuitos en ella, con un montón de hamacas, pero hoy, todas vacías, porque está nublado.

Recorro el paseo de arriba a abajo en la moto. Aquí se puede hacer, porque hoy no hay nadie, y porque, aunque hubiera, nadie te dice nada, lo ven algo normal. Los scooters se usan como si fueras a pie. Y la mía, es algo más grande que un scooter, pero cuela. O eso me parece a mí.

Sotiris, mi nuevo amigo griego
El caso es que paro en el primer garito que he visto al entrar, y que es el que mejor aspecto tiene. El que parece el dueño me saluda muy efusivo, demasiado quizás. Al decirle que soy español, se jodió. Ya sale el fútbol a colación. Siempre lo mismo, que si Madrid-Barça, que si Messi-Ronaldo, que si tal que si cual. Me hablan de jugadores que ni siquiera me suenan. Que yo soy de Osasuna, joder, y justillo, que el fútbol me la trae al pairo. Pero da igual, éste a lo suyo. Resulta que en el último partido, debió apostar 100 euros por el Barça, y claro, los palmó. En fin, pido un espresso, ya que éste no me ofrece mi chai gasolinero. Y me sabe a gloria. En Turquía, el té, cojonudo, pero el café, una auténtica mierda. Y este espresso griego es otra cosica. Café del de verdad, que también lo echaba de menos, no os creáis.

Seguimos un rato de charleta. Me cuenta que su garito lleva una semana abierto, hasta octubre, a mediados, más o menos. Es la temporada turística de cualquier país mediterráneo. ¿Y el resto del año?, le pregunto, ¿qué haces?. Me mira sorprendido y, como si fuera lo mas lógico del mundo, me dice: "Relax". Pues claro que sí. Relax, hombre, relax. Así da gusto.

Luego me confiesa que también tiene olivos. Por cada 5 kilos de oliva, un litro de aceite. Yo no tengo ni idea del tema, pero supongo que así será. Recoge unos 5000 kilos, por lo que saca unos 1000 litros de aceite al año. No sé a cuánto lo venderá, pero tampoco puede ser un dineral, así que me imagino que al chiringuito playero le sacará chispas en verano.

Mientras hablamos, me ofrece una cerveza, a la que, como en Turquía con el chai, no me puedo negar. A lo tonto, llevamos un buen rato, raja que te raja. No me entero de la mitad de lo que dice, pero seguro que el piensa lo mismo de mí. Da igual, es cuestión de pasar el rato, ¿no?.

Llega un punto en que decido que ha llegado el momento de darse un chapuzón. Le pido permiso para usar sus hamacas, a lo que accede sin problemas. Me quito la ropa, y la dejo encima de una de ellas. Me dejo solo el calzoncillo, por vergüenza torera, tampoco es cuestión de ponerme en culitatis, aunque no me hubiera importado.

Y echo a correr hacia el agua, tirándome de cabeza cuando me llega a la cadera. Vamos, lo típico. Nado un poquillo para sacar el frío. Está fresquita, pero muy agradable. Hoy está nublado, pero sigue haciendo calor, así que el refrigerio me sienta de maravilla. Después, ya que estamos en el lío, me quedo un buen rato tumbado en la hamaca, vuelta y vuelta, y así, de paso, se van secando un poco los gallumbos.

Antes de irme, voy a despedirme de mi amiguete, y cuando le digo a ver cuánto le debo por las bebidas, casi me saca a patadas del local. ¡Qué carácter más malo!. Se ha medio ofendido, pero se lo tenía que decir, ¿no?. Como invite a todos los turistas que caigan por ahí, mejor que no se levante de la cama. En fin, apretón de manos, y hasta la vista, baby...

Si es que no aprendo...
Ahora si, saco el mapa que me han dado en el hotel, y me dirigo a Pirgi, que es uno de los sitios que tenía previsto visitar. Pero a veces, las cosas, no salen como uno quiere. Me meto por una pista sin dificultad, para perderme un poco más, y ver algún paisaje, de otra manera, inaccesible. Pero en una pequeña cuestecilla, no ando fino con el embrague y, ZAS...a tomar por culo, otra vez con mis huesos en el suelo. Yo no me hago nada, iba a 2 por hora y la moto no me cae encima. Pero la jodida, se queda en una posición malísima, porque tiene el manillar clavado en la tierra y no la puedo mover, y además, tengo un arbolillo justo donde está la mejor posición para levantarla.

Y allí estoy, jurando en hebreo de nuevo, porque ya sabéis que esto me pasa por gilipollas. Me vengo arriba, y me meto en fregaos yo solito, porque no me doy cuenta que llevo una moto de más de 300 kilos, que a veces, no es todo lo manejable que quisiera.

Después de un rato, muchos sudores y varios arrastrones a la moto para intentar dejarla en buena posición, consigo levantarla. Lo tengo todo grabado, pero no lo voy a colgar, porque me da hasta vergüenza. Cuando lo edite en casita ya lo veréis. Sorry!

Y después de esto, de regreso a la carretera, empieza a chispear un poquillo, así que como ya he tenido bastante por hoy, y encima, voy con ropa de civil y no me quiero mojar, decido que le den por saco a Pirgi, y enfilo hacia Chios, a esperar tranquilamente el ferry, sentadito en una terraza, y albardándome a cerveza. Y lo cierto es que, así, se corre mucho menos riesgo, oiga. Y lo agusto que está uno, no tiene precio.

La espera se hace larga, pero al final, a las 22.15 cojo la moto y me acerco al puerto. El barco no está, parece que saldremos un poco tarde. No me importa. Media hora arriba o abajo me trae sin cuidado.

Cuando llega, la gente se vuelve loca, y los encargados del puerto, o se vuelven locos, o ya lo estaban: todo el mundo corriendo, con sus bolsas y maletas, vehículos bajando del ferry, otros subiendo, algún empleado del puerto con su silbato que se cree que está en Salvador de Bahia en pleno carnaval, y pita constantemente, sin sentido. Vamos, que estamos en Grecia sin ninguna duda. Subo al barco sorteando gente como puedo. Nos hacen colocar las motos todas apiñadas, unas junto a otras, igualmente, sin sentido, y las atan unas a otras con una cuerda del chino de la esquina, que si hay meneo en la travesía, se van todas juntitas a tomar viento. Me encomiendo a todos los santos, me santigüo, hago una reverencia hacia la Meca, y dejo allí la moto, y que sea lo que Dios quiera.

Al llegar arriba, pregunto a ver dónde está mi asiento, porque como compré el billete a ultimísima hora, por supuesto, las cabinas estaban ocupadas, así que me dieron un billete economy. Voy todo chulo con mi ticket hacia uno de los empleados, y cuando lo mira y le pregunto por mi asiento, esboza una medio sonrisa que no me gusta nada de nada. Que no te enteras, chaval, que vas en economy. Ya, ¿y?. Pues que te busques la vida, tienes derecho a estar en las zonas públicas. ¿Comooollll?. como lo oyes, búscate un rincón y apáñate como puedas.

Hoy toca primera clase
Me quedo sin palabras. Contaba cuando menos con una butaca incómoda, pero ni eso. No me jodas. Me doy un paseo por la "zona pública", y veo que la gente ya ha cogido posiciones. Veo que no es la primera vez, aquí hay veteranos de guerra. Y no me extraña, parecemos refugiados sirios escapando del país. Como veo que esto se complica, dejo la bolsa con unos chavales griegos que me la guardan, y me bajo a la bodega, a coger el saco y la esterilla. A mí no me joden la noche.

Cuando voy a acceder a la bodega, un flipao pretende cortarme el paso, y me dice que ya no puedo entrar. Los cojones, sígueme si quieres. El tío ni rechista, yo creo que ha palpado el mal café que llevo en el cuerpo, y no se la jugado. Allí está la burra, triste y apretada en su rincón. Yo la consuelo diciéndole que no se pierde nada allí arriba, que ni siquiera tengo asiento. ¿Y eso?, me pregunta. Uf, es una larga historia. Mañana te cuento. Buenas noches. Buenas noches.

Regreso arriba, recupero mi bolsa y busco el que será mi rincón para pasar la noche, al lado de unas mesas, donde después de cenar un bocata que me he comprado en tierra, aparto las sillas y extiendo la esterilla. Ya tengo mi camita. A eso de las 00.30, como tampoco hay mucha fiesta que digamos, me meto en el saco, me pongo los tapones, y a plancharla.

He de decir que, dentro del desastre que ha sido esto, no he dormido del todo mal, he podido sacar unas 5 horas de buen sueño, que, al fin y al cabo, es lo que estoy durmiendo en este viaje.

Llegamos a la hora, y me voy directo al hotel que reservé el día anterior, cerquita de la Acrópolis. La recepcionista me dice que aún no tienen habitación disponible, cosa que me imaginaba, siendo las 8 de la mañana, pero que si quiero desayunar, ella me lo apaña mientras tanto. Perfecto, guapa. Vamos a dejar temblando el buffet.

No es gran cosa, pero suficiente. Al terminar, aparece la recepcionista. Ya tengo habitación. Genial. Me instalo, me ducho, y me tumbo un rato, antes de salir a patear la ciudad.

Al salir, cojo un mapa turístico, con todo lo importante a visitar señalado por la recepcionista, y me voy a la guerra, otra vez. No me voy a extender, hago el japonés durante todo el día, tirando millones de fotos. Como en un restaurante griego, fuera de la zona turística, y me pierdo un rato por la ciudad vieja. Interesante todo.
Ahora en el hotel, planeando un poco la etapa de mañana. No sé hacia donde tiraré. Tengo varios sitios donde me gustaría ir, pero igual hay que seleccionar un poquillo. Mañana os lo cuento. Besos.






Ver mapa más grande

No hay comentarios:

Publicar un comentario