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sábado, 20 de abril de 2013

DIA 4 Split-Dubrovnik



Este ferry nada tiene que ver con el anterior, a pesar de que se supone que es un low cost. Comparado con el de Grimaldi, este es oro en paño, y eso que he dormido en una butaquita la mar de cuqui, con su soporte pa las bebidas y todo. No me ha faltado de nada. Bueno, algo igual sí...

Puntualidad británica, estos croatas: a las 7.30 atracábamos en Split. El paso por la aduana no ha podido ser más sencillo. Te miran a la cara con detenimiento un segundo y medio, y te echan un sello donde mejor les parece. Y listo...

Viejo pirata en el mercadillo de Split
¿Qué le pongo?
Decido callejear un poquillo con la moto a ver que me encuentro, y acabo metido de lleno en un mercadillo, lleno de puestos de verdura y ropa barata. La gente me mira mal, no entiendo por qué. Dejo la moto junto a unos scooters y continúo a pie. El centro es bastante reducido, así que lo pateo enseguida, y me vuelvo al mercadillo, cámara en mano, a exprimir esos retratos que tanto me gustan. Esos puestecitos llenos de gente mayor, comprando y vendiendo, y hablando y pajareando siempre me han parecido la mar de interesantes, fotográficamente hablando. Y esta vez no iba a ser menos. Los croatas no me defraudan, es un mercadillo a la vieja usanza, la tendera mas joven tiene 200 años, con sus miles de arrugas, pañuelo en la cabeza y falda hasta el tobillo. Me dedico a pasear y disparar, una y otra vez...

 A media mañana es hora de partir, arranco la moto y dejo atrás Split para coger la nacional 8 hacia Dubrovnik. "8"...con un simple numero nombran una de las carreteras costeras mas espectaculares por las que he rodado.Es una auténtica maravilla, a pesar de estar en obras y tener semáforos de paso alternativo cada pocos kilómetros.

A la orilla de los Lagos de Bäcina (que no Barcina)
Más o menos a mitad de camino, tras unas curvas cerradas, se abre de repente un valle con unos lagos inmensos al fondo que me dejan con la boca abierta. No sabía nada de ellos pero no se me olvidarán fácilmente: los lagos de Bäcina. Dejo la carretera para meterme por una pista que me lleva a orillas de uno de los lagos: preciosas vistas y tranquilidad absoluta. 

Una cosa curiosa de la nacional 8 es que vas circulando por carretera croata, cuando de repente, no sabes muy bien cómo, te das de bruces con un control fronterizo, pequeñito, pero control, y 20 segundos después te ves circulando por Bosnia. Y cuando ya te estas acostumbrando al idioma, a la gastronomía, a sus gentes maravillosas...vas, y te encuentras con otra frontera, esta vez para volver a Croacia...joder, así no hay quien se aclimate.

Y por fin, tras millón y medio de curvas, aparece Dubrovnik, la perla del adriático, o eso dicen. Y seguramente no van desencaminados, ya desde la distancia se aprecia su belleza: una bahía enclavada entre dos montañas, con una luz impresionante alla donde mires.

Haciendo caso al GPS, no sé muy bien quién de los dos es el que se vuelve loco, seguramente yo, pero acabo perdido entre las callejuelas donde se supone que debería estar mi alojamiento. Cuando estoy revisando la dirección y haciendo un poco de mala leche, aparca un scooter con un tío grandote como un castillo y una sonrisa enorme subido en él, y lo primero que pienso es que se trata de algún moterillo que viene a preguntar que hago por su barrio y a darme un poco de conversión. Pero de repente suelta el tío: ¿Aitor?...Casi me caigo de culo, literalmente...

Resulta que era Tolic, la persona con la que había hecho una reserva unas horas antes, que ha oído una moto gorda y ha salido en mi búsqueda, y es que ya llevaba un rato haciendo ruido por esas callejuelas. Me ha llevado a su casa, que esta de lujo. Tres habitaciones, pero las otras dos están vacías, así que todo para mi...El tío era marino mercante y me cuenta media vida, mientras sobre un mapa me da consejos sobre qué hacer en la ciudad, que no es poco...
Ciudad Vieja de Dubrovnik

Me instalo y me voy a dar una vuelta. La ciudad vieja es acojonante, pero tiene ese aire de ciudad reconstruida, por obligación claro. En la guerra de los Balcanes, cayó sobre esta ciudad lo que no está escrito. He visto un mapa donde se detallaba todos los impactos que recibió la ciudad durante aquellos años, y lo que no me explico es como quedó algo entero, madre mía!!

Tras un pequeño paseo, y después de cenar algo, cojo la moto y subo a la parte alta para ver las murallas desde arriba: aún más impresionante, y encima esta anocheciendo, así que espero un ratito, monto el trípode y a disparar se ha dicho. Al final salen unas cuantas fotos más que decentes, o al menos, así me lo parecen a mí.

Se me ha hecho un poco tarde, pero la ocasión lo merecía. Esta es una de esas ciudades a las que hay que sacarle el jugo, especialmente por la noche, que es cuando, en mi opinión, es especialmente bella.

Mañana más. Night night.

Ciudad Vieja de Dubrovnik de noche y con todos los monumentos iluminados




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4 comentarios:

  1. Tienen muy buena pinta todos esos paises balcanicos. Y la verdad es que están bastante cerca para poder visitarlos.
    Iñigo

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    1. En ferry, te plantas allí en menos de 3 días, y llegas descansadito y listo para la batalla. Por carretera, más o menos lo mismo, pero más paliza. Los paisajes, las carreteras, las personas...impresionantes!!!

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  2. aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii este pasado verano hice ruta por allí pero justo Dubrovnik nos lo saltamos porque queríamos hacer demasiado en pocos días, pensamos que allí podíamos ir en vuelo barato cualquier día!
    El resto fue bastante similar a lo tuyo pero de abajo a arriba! :)
    Por si te apetece leer:
    http://olgatt.wordpress.com/2013/09/27/dalmatian-coast-tour-2013/#more-513

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