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lunes, 22 de abril de 2013

DIA 6 Sokolac-Belgrado-Nis



He dormido sólo 4 horas, no sé qué me pasa pero no duermo más de 6, a pesar de estar reventado. Pero ya sabéis, sarna con gusto....

Con la luz del día, el sobe en el que caí ayer a la noche no es el cuchitril que me pareció en su momento. Sigue siendo muy cutre, pero potable, y ahora puedo salir al pasillo con tranquilidad, sin miedos infantiles de esos que miras atrás cada 3 segundos pensando que en cualquier momento va a aparecer Freddy Krugger con sus cuchillitas.

Por supuesto, por 16 euros, el desayuno no está incluído, así que arranco la moto en busca de un sitio donde pueda calmar al tigre que se me ha metido en el estómago. Y lo encuentro a la vuelta de la esquina. Chiquitín y sin mesas, pero con una especie de donuts de chocolate estilo bosnio que nada mas entrar ya me estaban hablando. Me he zampado 2, mas un café y una botella grande de agua y he pagado la friolera de 1'60 euros.

 El GPS ha muerto, así que me toca tirar de mapa y preguntar, aunque la dependienta no habla inglés, y yo bosnio, menos. Lo intentamos un rato, sin éxito, hasta que aparece un cliente que chapurrea, y consigo entender cómo coño se sale de ese pueblo. Carretera y manta.

El paisaje es soberbio, y al ser aún bastante temprano, hay una especie de neblina que le da a los campos un airecillo misterioso que me encanta. Y tanto me encanta, que me vengo arriba, y empiezo a parar y a arrancar, a subir y bajar, que si ahora una foto, luego un vídeo, y en una de esas coloco la cámara en el trípode y enfoco unas curvas ascendentes muy chulas para hacer una pequeña obra de arte. Aunque la obra de arte la termino haciendo pero de otra manera.

Dejo la cámara en el trípode y corro a la moto, aunque no sé por qué corro, prisa no tengo. El caso es que corro, me monto en ella y al ir a dar la vuelta... ZAS... meto la rueda trasera en un pequeño escalón entre la calzada y el arcén (y cuando digo pequeño estoy hablando de un escalón de 5 cms máximo) pero que tiene la altura necesaria para desequilibrarme el pelín que hace que la moto pase ese punto en el que ya no puedes con ella, e irremediablemente se va al suelo, y el Aitorico detrás, claro. Y vamos a dejarlo ahí. Estoy intentando subir el vídeo a Youtube, es la primera vez que lo hago, así que a ver si hay suerte y lo podéis ver. Solo os digo que aparezco jurando en arameo, o más...

Sigo adelante un buen rato, y llego a una nueva frontera, esta vez Serbia. Yo no sé, pero me esperaba más control en las fronteras: justo te miran el pasaporte por encima y pa'lante, y la carta verde sólo me la han pedido al entrar en Bosnia. La documentación de la moto no existe, así que el día que me dé por choricear coches, ya se donde llevarlos. Me voy a forrar!


Fotito de rigor con el cartel de WELCOME TO SERBIA y sigo hasta que me dice que tengo que parar mi nuevo reloj, que no es otro que mi estómago...miento, ahora tengo dos relojes: uno, el estómago, y el otro, la vejiga. Tan pronto como cualquiera de los dos da la hora, hay que parar. Nada de digitales ni de agujas. Molaaaaa.

Compro 2 toneladas de fruta, que ya me toca darle al body esas vitaminas, y en la cafetería de al lado, una cervecita. La hora del almuerzo ha llegado. Pido permiso para poder zamparme la fruta en la cafetería, por eso de la educación. Y de paso, aprovecho para mandar alguna foto con la wifi del local. Son unos chavales jóvenes la mar de majos. Y no sé por qué, pero de entrada, creen que soy alemán o inglés, y cuando les digo que soy español, como que les cambia la cara y se relajan y se vuelven más amables. Igual son paranoias mías, pero creo que no.

Y ahora, dirección Belgrado. Este país se ve distinto a Bosnia, mas limpio, mejores coches, carreteras, infraestructuras en general, se ven muchos más negocios al borde de la carretera, desde las cafeterías y tiendas de comida hasta pequeñas empresas familiares, aunque eso sí, sigue siendo bastante rudimentario.
Cojo una autopista durante 50 kms, porque con tanta carretera secundaria voy super lento, que me gusta mucho, pero es que no avanzo ni un carajo, así que un rato por encima de 100 por hora no viene mal.

Belgrado
Llego a Belgrado y ésta sí resulta ser una ciudad moderna y aparente. Nada que ver con Sarajevo. Por supuesto, depende de que parámetros compares, pero no tienen nada que ver la una con la otra. Aquí se ve que occidente está muy presente, con McDonalds por doquier y anuncios de la última de Tom Cruise. El tranvía es mucho más moderno, y tienen una cosa que yo no había visto: autobuses eléctricos, pero no con baterías, sino enganchados a una catenaria como los tranvías. Curioso. (Y aquí está mi hermano mayor pa recordarme en Facebook, delante de todo Dios, que eso se llama trolebús, y que a ver si soy gilipollas. Es lo que tiene la familia...)

Visito las mezquitas, en concreto las 2 más grandes, cuyos nombres ya se me han ido y tengo que buscarlo en internet. En una de ellas, entro con la moto casi hasta la puerta. Están orando, y alguno que mira un poquillo regulín, pero no me dicen nada. Luego visita rápida al recinto amurallado, unas pocas tiendas, fotos desde un mirador,y....empieza a llover. Si antes hablo de la suerte con el tiempo...

Partidaza en la cumbre
Y llueve de verdad, cae a mares. Me refugio en un toldo a ver si para. Pero a la media hora y viendo que eso no tiene ninguna pinta de escampar, me pongo los plásticos y sálvese quien pueda...a remaaaarrr!!!

Enfilo dirección Bulgaria, y con el tiempo que hace, no me la juego y cojo de nuevo la autopista. La intención es la misma que ayer, avanzar un poquillo, y así mañana estoy mas cerca de Sofia.

Vendedora de souvenirs en Belgrado
Tras 2 horitas largas bajo la lluvia, llego a Nis, todavía Serbia. La autopista, 6'5 euros por mas de 200 kms, un regalo, vaya.Paro en la primera gasolinera que me encuentro y al pagar pregunto por algún sitio recomendable para dormir. El gasolinero, muy amable él, me indica el típico sitio que nunca encuentras...pues eso, imposible. Así que me voy a mi rollo, y no veo nada que se ajuste a mis exigencias y presupuesto: o son hoteles caros o albergues cutres. Ni lo uno ni lo otro. Al final pregunto al poli más gordo que veo (es que sólo veo uno, y esta muy gordo, el jodío) y tras rascarse la cabeza unas cuantas veces saltando una buena cantidad de escamitas de caspa sobre su chaqueta (literal) me indica un hotel que al parecer está bien y es barato.

Pero los dioses, al final, han debido sentir pena por mí, porque me han enviando a San Jorge, un scootero llamado Marko que mientras conduzco, se pone a mi altura y me grita a ver si necesito ayuda. Paro y le digo que busco alojamiento y voy al hotel que me ha indicado el poli. Resulta que el chaval es motero y tiene una Transalp con la que ha viajado por media Europa. Dando por hecho que necesito su ayuda, el tío se quita el casco y llama al que parece ser un colega y habla con él durante un par de minutos. Al colgar, me dice que un amigo tiene un hostel y que, si quiero, podemos ir para allí. Yo paso de hostels, ya no tengo edad para andar durmiendo en una litera con 3 adolescentes pubertosos echándose pedos a todas horas. Eso ya lo hice hace tiempo, casualmente en mi pubertad. Pero Marko dice que está todo arreglado, que me busca una habitación individual y encima el hostel tiene garaje, así que sólo me queda decirle: "venga, te sigo"


El sitio está bastante bien, y estoy en una triple con un baño enorme. Perfecto, Marko. Al despedirme de él, me dice que le encanta ayudar a los "bikers" siempre que puede porque sabe lo que se agradece una ayudita cuando es de noche y no tienes dónde caerte muerto.

Pues eso, Marko, eternamente agradecido.





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