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martes, 3 de junio de 2014

MOSCÚ

Moscú está tocando a su fin. después de 4 días aquí, va siendo hora de darle una alegría a la moto de nuevo. Y retomar el viaje en su esencia, que es moverse, moverse y moverse. No quiere decir que no me haya movido aquí, es más, no hemos parado. Días enteros pateando y viendo cosas, interesantes en su mayoría.

Me voy con un buen sabor de boca, aunque lo cierto es que me esperaba algo con más reminiscencias soviéticas. El capitalismo lo ha absorbido por completo. Las personas que me han acompañado estos días coinciden conmigo en que se han pasado de frenada, ahora todo es la ostentación por la ostentación. Cochazos, taconazos, piernazas... No se cortan un pelo, la cuestión es que se vea lo rico que eres. No sé si a final de mes acabarán comiendo pasta con tomate con tal de aparentar, aunque lo dudo.

He estado muy bien acompañado. El sábado por la mañana llegó Elma en avión, para pasar unos días juntos. El domingo por la tarde llegó mi cuñado Miguel, por temas de curro, y ya de paso, un poco de turismo. Y el domingo por la noche, Xavi, junto con Margaret, su Triumph, se acercó a donde estábamos cenando para saludar. Vamos, que a lo tonto, nos juntamos una tropa a un buen tirón de casa. Han sido unos días estupendos con una compañía inmejorable.

Y tampoco me voy a enrollar mucho más, ya que esta es mi última tarde aquí y quiero relajarme un poquillo. Mañana temprano salgo hacia Kiev y tengo unas cuantas horas de carretera, además de la frontera, que espero que sea más rápida que la de entrada.

Os pongo unas fotos con 4 pinceladas y listo. Gracias a todos por el apoyo. Besos y abrazos.



Primer intento de foto, fallido. Me echaron a los 20 segundos...


Segundo intento, fallido. Me echaron a los 30 segundos...

Tercer intento, éxito. Allí no apareció ni el tato, casi nos quedamos a cenar...
Uno de los ministerios. Como todo aquí, a lo grande.




Esto sí que es arte urbano...


Café Pushkin. Un lujazo de sitio, servicio y comida.


Matrioskas

Sergiyev Posad

Devotas pero coquetas

San Basilio, esta vez por la noche

Kremlin

Y la tecnología llega...

Un soldado con su perro en la estación de Teatralnaya. Dice la leyenda que el que le toque el hocico al animal, le sobrevendrá la buena suerte. Tiene el hocico tan desgastado porque todo el que pasa, lo toca. Los rusos son muy supersticiosos.

Robando wifi...

Será por policía...


Esperando al metro...



CONSEGUIDOOOO!!!


1 comentario:

  1. Vaya fotos¡¡¡ y vaya temperatura¡¡¡ si hace más frío aquí q en Rusia, q colorida la foto de las matriuskas, ánimo chico¡¡¡ a por Ukranja, creo q la escriben así, suerte¡¡¡¡

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