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domingo, 22 de junio de 2014

VEYGNES - CERVERA - PAMPLONA



Hoy toca madrugar. Tampoco tengo mucho que hacer aquí, así que me doy una buena ducha, recojo el chiringuito, me despido de los hermanos franceses, y carretera y manta.

Un día más, el clima es benévolo conmigo, y no se ve ni una sola nube en el firmamento. Ahora la temperatura es buena, muy buena, pero tiene pinta de que más tarde, el señor del tiempo no va a ser tan majo, y hoy va a calentar de verdad. No me importa, prefiero calor que frío. Mil veces.

Paro en un pequeño bar al borde de la carretera para desayunar algo. Aquí no hay suerte. Sólo tiene unas pequeñas magdalenas, normales tirando a mediocres. Es un pecado desayunar esto en un país como Francia, mundialmente conocido por su extraordinaria repostería, pero bueno, el hambre aprieta, y no me voy a poner en plan milindris a estas alturas de la peli. Me como unas cuantas y arreglado. Pero no se lo digáis a nadie, que uno tiene una reputación que mantener...

Voy por carreteras secundarias, evitando las aburridas autopistas francesas, pero lo cierto es que si quieres atravesar este país y lo quieres hacer medianamente rápido, al final no te queda más remedio que entrar en la jaula, porque si no, la cantidad de pueblos que tienes que atravesar, con sus miles de semáforos y rotondas por todas partes, hace que el ritmo sea cansino, muy cansino. Así que, al final, cedo, y entro en la autopista, pero esto tampoco lo comentéis. Bueno, teniendo en cuenta que el viaje toca a su fin, creo que me puedo permitir alguna pequeña licencia, ¿no?

Circulo por autopista hasta pasado Perpignan, donde me desvío a la derecha por la D115, dirección España. No voy a entrar por La Jonquera, quiero probar otra entrada, y esa carreterilla, sobre el mapa, tiene muy buena pinta. Afortunadamente no me equivoco, y en unos pocos kilómetros, me encuentro rodando por una carretera de montaña de lo más cuqui. Bien de curvitas para dar la bienvenida a la que se supone que va a ser mi última frontera.
La D115 se convierte en la C38 cuando cruzo la inexistente frontera, y comienza la bajada por el mismo tipo de carretera. Paro a repostar tanto para mí como para la moto en una gasolinera Repsol. REPSOL. No es por hacer publicidad, ni nada que se le parezca, pero es que me ha hecho ilusión y todo. Hasta las cosas más tontas se acaban echando de menos. 

Cojo la C25 dirección Lleida, pero no llegaré allí. Voy a parar en Cervera, donde he quedado con Isaac Feliu, el fenómeno que me pasó los tracks de los Alpes, para así poder conocernos en persona y charlar un ratillo de nuestras cosas. 

Yo no lo sabía, pero resulta que es el pueblo que vio nacer a Marc Márquez, el niño que está revolucionando el Mundial de Motociclismo. Al entrar en el pueblo, una de las primeras cosas que veo es uno de sus clubs de fans, así que, qué mejor sitio para esperar a Isaac que en esta terraza. 

Isaac aparece enseguida, montado en su máquina, su GSA, con la que dio la vuelta a todo el continente africano, y como eso no le bastaba, cogió el animal de él, y se subió hasta Cabo Norte, uniendo en un mismo viaje los dos puntos extremos de cada hemisferio. Se dice pronto, ¿eh?

Tras tomarnos sendas cervezas, y charlar animadamente un buen rato, en el que nos pisamos el uno al otro, de la cantidad de batallas que salen (parecemos el abuelo Cebolleta y su compinche), le pregunto por un camping cercano donde me pueda quedar a dormir. Se me queda mirando con cara divertida, y me dice: Pero chaval, tu qué te crees que es esto. Aquí el camping más cercano está a 100 kms. Que aquí no hay playa ni cosas de esas. Anda, agarra los bártulos y vente para mi casa, que tengo una cama como pa ti.

Yo declino la invitación, pero con la boca pequeña, ya se sabe, cosas de la educación y tal, pero lo cierto es que no me apetece un carajo recorrer 100 kms más hasta llegar a un camping que no sé ni si existe. Así que tras hacerme un poco el remolón, acepto encantado la invitación, y así de paso, tenemos la oportunidad de seguir dándonos la paliza el uno al otro.

Le sigo por unas carreteras mega secundarias, hasta que llegamos a su casa. Tras saludar a Cris y Merchi, su mujer e hija, me instalo, me ducho, y nos vamos a cenar una pizza al pueblo. El muy jodido no me deja ni pagar. Encima que me aloja en su casa, me invita a cenar. ¿Así se siente un mantenido? ;-)

Duermo como un bebé. Esto de vivir en un pueblo tiene sus ventajas. Hay un silencio sepulcral. Una maravilla, oiga. Los que somos carne de ciudad no estamos acostumbrados a este silencio, y lo cierto es que, de vez en cuando, se agradece. Bautizamos la moto con unas pegatinas especiales. Son las pegatinas del proyecto de Isaac: MOTERUS, una red social para moteros. Como su logo indica, meet, share, plan & ride. Claro que sí. Conoce, comparte, planifica y rueda. Si te va este rollo, ya sabes: www.moterus.es ¡Suerte con el proyecto, tío!

Me acompaña a desayunar y tras otro rato de charleta, nos despedimos. Ha sido uno de los encuentros más agradables de todo el viaje. Un gran tipo, este Isaac. Nos veremos en breve, seguro.

Y ahora me dirijo a Sabiñánigo. He quedado allí con mi hermano, porque él tiene mono de rodar y a mí me apetecía hacer los últimos kilómetros acompañado. Y, ¿qué mejor compañía que la de mi hermanico pequeño? Habíamos quedado a las 12, pero le mando un mensaje para decirle que voy un poco tarde. Me he entretenido en Cervera, y ahora no llego, pero bueno, que no nos entren las prisas ahora.

Llego a las 12 y media pasadas, y cuando me aproximo al restaurante donde he quedado con Iñigo, veo en la puerta del garito un poco más de bulto del esperado. Nada más y nada menos que 7 motos y 11 personas. Mi brodel ha corrido la voz y se han apuntado unos cuantos del Motoclub 7 de Julio, que han aprovechado su salida de domingo para venir a recibirme. ¡Todo un detallazo! Se me ponen los pelos de punta sólo de recordarlo. Y es que, uno, después de semejante viaje y estando ya tan cerca de casa, como que está más sensible de lo normal. 



Comentamos el viaje durante un buen rato, e intento responder a todas las preguntas., todo esto con una buena cervecita en las manos, que aquí, se puede, aunque sin abusar, por supuesto. Pero es que la mayoría de países que he atravesado tienen tasa 0'0, así que aprovechando esa permisividad que caracteriza a nuestros gobernantes y que tanto se preocupan por nosotros, me meto entre pecho y espalda esa cervecita bien fresquita... Yeaaaahhhh!!!

Y después, sin entretenernos demasiado, arrancamos nuestras monturas y me dejo llevar por la estela del grupo, que me ha preparado una ruta de bienvenida, hacia carreteras francesas, para, después de unos kilómetros por el país vecino, entrar en Navarra por Belagua, en mi modesta opinión, la zona más bonita y espectacular de mi tierra, con sus montañas más altas y su alucinante paisaje kárstico.

Iñigo y Virginia, desde su máquina
Paramos a comer en el Portalet, antes de cruzar a Francia, para después darnos un buen baño de curvas por los diferentes puertos de la zona. Para rematar la faena, el cielo se encapota, y empieza a llover, cada vez más fuerte. Rápidamente, paramos para ponernos los impermeables, y más vale, porque en poco rato, nos caen unos cuantos litros encima, con una soberana granizada incluida y atravesando unos bancos de niebla bastante interesantes. Vamos, lo que se dice una ruta variada. Si es que mi hermano, cuando se pone a organizar, no se le olvida ni el más mínimo detalle ;-) Por supuesto, desde aquí, mi más sincero agradecimiento a ti, Iñigo, y por añadidura, a todos los demás, empezando por mi cuñada Virginia, Alberto, Alicia, Victor, Yoli, Txuma, Alberto, Josetxo, Jose Ignacio y Elena. Fue un auténtico placer compartir con vosotros esos últimos kilómetros. Es una sensación muy agradable el dejarse llevar y no tener que pensar hacia dónde tiras en cada cruce, y sólo piensas en seguir la estela de la moto que llevas delante. Sobre todo cuando has rodado solo durante tantos días. Una vez más, ¡gracias!


Para cuando entramos en Navarra, el señor que organiza el tiempo nos da un poco de tregua, y poco a poco, se va despejando, hasta quedarse de nuevo un día radiante. Paramos en la piedra de San Martín para hacernos la foto de grupo, y continuamos ruta dirección sur, hasta coger la autovía que nos lleva directos a Pamplona. El plan era tomar todos juntos un refrigerio en la sede del Motoclub, en Mutilva, pero el tiempo se me ha echado encima, y no puede ser. Tengo que estar antes de las 8 de la tarde en el teatro de Ansoain, donde actúan Elma y Candela en su espectáculo flamenco de fin de año, tras muchos meses de duros ensayos.

Lo mejor de todo, es que ellas piensan que yo llego el martes, y no se esperan mi presencia entre el público, así que a ver cuál es la reacción. He estado medio engañando al personal para que pensaran que estoy en Suiza a estas alturas, pero el tema de mentir no se me da muy bien, así que ya veremos, aunque eso, ya forma parte de otra historia...

La ruta ha terminado. Ha sido un viaje intenso, duro (sobre todo físicamente), pero a la vez enorme y satisfactorio. Ahora toca recomponer todos los recuerdos y dejar que el poso se vaya asentando. Seguiré viajando un tiempo mientras trabajo en la edición de los vídeos, que será un proceso largo, supongo. Como el año pasado, más o menos, cuando terminé el último de los vídeos en diciembre, aunque este año espero ir un poco más rápido, ya que no empiezo de cero.

Sólo me queda agradeceros a todos vuestro apoyo, en forma de mensajes, tanto en el blog, en Facebook o vía correo electrónico. No podré olvidar la avalancha de mensajes que recibí cuando solicité ayuda e información cuando me encontré la frontera georgiana cerrada por desprendimientos. Eso es sólo un ejemplo de todo lo que ha sucedido aquí en el último mes y medio. 

Por supuesto, si alguien necesita info sobre cualquier cosa referente a la ruta, que se ponga en contacto conmigo a través de cualquiera de los medios antes mencionados, e intentaré resolver cualquier duda, dentro de mi conocimiento y experiencia propia. 

Una vez más, gracias a todos. Nos veremos por aquí.

Besos y abrazos...


4 comentarios:

  1. Gracias a ti amigo por contarnos como es el mundo por ahi fuera.
    Quique :-)

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    1. Quique, en cuanto te pilles la GS, serás tú el que nos lo cuente jeje

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  2. Espectacular viaje. Gracias por contarlo y por ofrecerte a pasar información.
    Miguel

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    1. Qué menos!! A mí me ha ayudado un montón de gente, así que de alguna manera tengo que devolverlo ;-)

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