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lunes, 4 de mayo de 2015

MI FRUTERA PREFERIDA



Esta vez me ha costado un poco ponerme delante del teclado. No encontraba el momento. Lo cierto es que tampoco han pasado cosas realmente excepcionales que me motivaran para sentarme y escribir. He tirado de libreta, como antaño, cuando se viajaba a pelo, sin ordenador, sin internet, sin GPS. Te ibas de casa, y ya si eso, a la vuelta os cuento... Una llamada a la semana a casa de los papis, por eso de dar señales de vida y listo. Lo demás, podía esperar. Y qué manera de meter monedas en la cabina telefónica, un no parar!!

Bueno, que me lío. Ya es lunes, esto está en marcha desde hace unos días. No quería entretenerme demasiado, y llegar a Turquía cuanto antes, que es donde empieza lo bueno para mí. No es que el resto de países desmerezcan. Todo lo contrario; soy de los que piensa que cada sitio tiene una historia, y rebuscando o sin rebuscar, estas salen a la luz. Sólo es cuestión de tiempo.

Y eso es lo que no tengo: tiempo. El objetivo de este año es lejano, y ya que voy hasta allá, quiero sacarle el jugo al máximo, y hasta ahora ya conozco todos los países por los que he pasado (bueno, conocer, conocer. He pasado por ellos. Para conocer un país habría que vivir en él durante una buena temporada, y tampoco es plan) 

En los próximos días quiero visitar la parte turca que no conozco, la zona sureste, el kurdistán, donde visitaré (o visitaremos, si te quieres acoplar) varios enclaves históricos de la historia turca.

¿El viaje hasta ahora? Pues se puede resumir en dos palabras: ferry, moto, o si lo prefieres, moto, ferry. Soy ya todo un experto en embarcar y desembarcar sobre dos ruedas. Y mira que a mí el tema de los barcos me da pampurrias. Soy un poco blando y me mareo en dos dedos de agua, aunque he de decir que esta vez me he portado bastante bien: no he vomitado ni una sola vez, para que veas si he sido valiente.

Bueno, en modo telegráfico, voy a resumir mi periplo hasta el momento, ya que, como os digo, sólo ha habido unos pocos detalles a destacar.

Tras las despedidas, que siempre son tristes, carretera y manta. Destino: Barcelona. Antes de embarcar, durante 2 horas, en la terracita del bar Paddock, un par de "medianas" con mis amigos catalanes que se acercaron a desearme buena suerte. Momento top.

De ahí, al barco. 20 horas y media de travesía por el Mediterráneo. Camarote de 4, aunque sólo vamos 2, pero es como ir solo: me toca de compi un italiano que no responde a mis señales. No abre la boca en todo el viaje. Me voy con la duda de si será mudo. Creo que no, simplemente es tonto del bote.

Dejo pasar las horas, y por la tarde: Italia. Duermo en un camping, pero en bungalow, que uno tiene clase de sobra. Estoy a 12 kms de Roma, así que me acerco a hacer un par de fotos nocturnas, ya que la ciudad lo merece. Mucho.

Al día siguiente atravieso Italia hasta Bari, donde cojo otro ferry con dirección Igoumenitsa (Grecia). Tengo butaca, nada de camarote. Son 9 horas de travesía solamente. El ferry va medio vacío, así que me tumbo a lo largo en tres butacas y duermo como un niño.

5 a.m. Llegada a Grecia. Toda la carretera para mí. La intención es aprovechar el día para llegar a Turquía del tirón, sin parar casi ni a mear. 

Tengo una anécdota curiosa. En el primer peaje, el chaval que está en la cabina me dice que no se puede pagar con tarjeta, sólo cash. Ein? Pues bueno, toma cash, pero llevo suelto de milagro. Mientras me cobra me dice que le gusta mi moto, que él tiene una pequeña, pero no tira mucho. Le digo que por algo se empieza. En eso, le veo que se agacha y coge algo. Me ofrece un paquete de galletas de chocolate a medias. Dice que para el camino. Me hace gracia el detalle, y las acepto, a la vez que le digo que me vendrán bien, porque aún no he desayunado. Al chaval le cambia la cara. ¿Sin desayunar? Se vuelve a agachar y esta vez lo que me ofrece es un sandwich envuelto en papel de aluminio todo arrugado, que imagino será su almuerzo. Pero, hombre de Dios, si me das tu almuerzo, ¿qué vas a comer luego? No te preocupes, yo me apaño. Por supuesto, no acepto, y le digo que pararé en breve a comer algo, para que se quede tranquilo. Me alucina su generosidad, todo esto regado con una gran sonrisa. ¡¡La gente es la leche!!

Después de desayunar y cuando llevo unos cuanto kilómetros, veo las señales que indican la dirección de Meteora. Y se me enciende una luz... 

Algunos recordaréis que hace dos años, por estas tierras sufrí un accidente del que, milagrosamente, salí indemne. No tanto así la moto, pero pude continuar el viaje. Fue en una curva, sin apenas dificultad, pero con tan mala suerte que alguien había puesto allí algo de gravilla a mala idea sabiendo que yo venía (es coña, pero sí es cierto que las carreteras secundarias griegas no están todo lo limpias que deberían) Perdí el control de la rueda delantera, y aunque no me caí, invadí el carril contrario, con tan mala suerte de que por allí venía un gran camión azul. Lo recuerdo como si fuera ayer. Pensé que era el fin... pero no. Cuando me levanté del suelo empecé a palparme todo el cuerpo porque no podía ser que no tuviese ninguna herida ni fractura. Pero así era. Sólo una pequeña herida en la mano izquierda. Eso sí, el miedo en el cuerpo, muy adentro. Estuve varios minutos en shock. Cuando veo el vídeo de lo sucedido, las primeras personas que se me acercan para ver cómo me encuentro, las ignoro como si fuesen fantasmas. En ese momento la cabeza me va a mil, pensando en lo que ha pasado, lo que podía haber pasado, las consecuencias, cómo voy a salir de esta... Y ahí aparece ella, mi ángel de la guarda, mi frutera de la suerte, con una botella de agua en una mano, y apoyando la otra sobre mi hombro en un intento de tranquilizarme y darme un poco de serenidad. Y lo cierto es que lo consigue. A partir de ahí, empiezo a pensar con claridad, e inicio el plan B: cómo coño salgo yo de esta.

Desde ese momento hasta que llegó la grúa para llevarse mi moto al quirófano, pasaron casi 3 horas. Y ella estuvo ahí en todo momento. Me ofrecía fruta cada 10 minutos, explicaba a los policías que yo no venía rápido, que había tenido un problema en mitad de la curva, mientras me miraba y asentía. Todo esto por señas y con tres palabras que sabía de inglés.

En fin, que cuando vi los carteles de Meteora, mi frutera vino a mi memoria como un cañón. Y sin pensarlo más, cambio de ruta, y cojo dirección "curva maldita". Por el camino voy pensando que quizás ella no esté. O sí. No me había planteado eso hasta ahora. Pero era su modo de vida, así que ¿por qué no va a seguir vendiendo su fruta? 

Al llegar, veo que el puesto sigue ahí. Al oir el ruido del motor, alguien abre la puerta de la casetilla de madera, y es ella, claro que es ella. En cuanto me ve, sonríe y aplaude. Supongo que no muchas motos paran aquí, pero me sorprende la rapidez con la que me reconoce. Me da un abrazo y en nuestro lenguaje especial de signos y tres palabras en inglés, nos ponemos al día: sí chico, sigo aquí, currando, ya ves. Pues yo llegué bien a casa, y como no tuve bastante, pues vuelvo. Pues ya ves que ganas, estás un poco tarao, no? Eso dicen, ¿qué tal tus hijos? Bien, en el pueblo, trabajando. Pues este año voy a Irán, y aún me queda un trozo. Pues anda, salao, llévate algo de fruta, no te vaya a dar un vahído.

Nos despedimos y me da otro abrazo, diciéndome que tenga cuidado por ahí. Sí, mujer, no te preocupes. Arranco y la veo por el retrovisor según me alejo, agitando la mano. Algunas cosas no cambian. Y que no cambien.

Ya que estoy aquí, visito Meteora. La visita mágica ya la he hecho en esa curva, pero estos monasterios tienen algo especial. Uno de los sitios que yo recomendaría sin dudarlo. Y al ir en moto, te permite estar un poco al margen del resto de turistas y buscar un rincón tranquilo desde el que admirar toda la belleza de este sitio.

Después de un rato, continúo ruta hacia Turquía. Sin más, carretera y manta.

En la frontera todo va como la seda. Ahora, el visado es electrónico, lo haces en casa, pagas 20$ y lo llevas impreso. En 10 minutos estaba pisando tierra turca.

No voy a ir a Estambul. Lo haré a la vuelta. Voy hacia Gelibolu, para atravesar el estrecho de Gallipoli. Al llegar, en el puerto, me dicen que el ferry sale en 5 minutos, así que sin dudarlo más, y por el módico precio de 12 liras, embarco de nuevo. Esta vez es cortito. Media hora tarda en llegar a Lapseki, que es donde duermo, no sin ciertos problemillas para encontrar alojamiento, ya que al ser el puente del 1 de Mayo, está todo a tope.

Al día siguiente, más carretera. Esta vez por secundarias, que ya tenía ganas de curvear un poquito. El asfalto es muy cambiante; pasas de firme de lujo sin un solo bache, a un camino de cabras con auténticos cráteres. Disfrutando. 

Llego al templo de Zeus, en el yacimiento de Aizinoi. Quitando una pequeña parte por la que hay que pagar, el resto de ruinas están abiertas al público, e incluso se puede llegar en vehículo. No está muy cuidado, y si pasas por aquí cerca, no está mal la visita, pero yo no vendría expresamente a ver esto. Aún así, a mí me ha merecido la pena el desvío de 60 kms.

He dormido en Konya de coña (jo jo jo, cómo me curro los chistes, me troncho), y en breve salgo hacia la Capadoccia, que aunque ya la visité hace 2 años, bien merece volver a ir a dar un paseito, a ver si todo sigue en su sitio.

Como ya os había adelantado, estos primeros días son siempre así, mucha carretera y pocas cosas interesantes, pero seguro que, poco a poco, esto se va animando...

Besos y abrazos. Vamoooooossss!!!

Uno de los monasterios de Meteora



Lago turco, cerca de Kutahya

Ruinas abiertas al público, yacimiento de Aizinoi
Templo de Zeus, yacimiento de Aizinoi





2 comentarios:

  1. .
    Aunque un gañan no llora, se me humedecieron los ojos al leer tu reencuentro con la señora frutera...

    ... espero puedas o quieras visitar "ANI"

    Ani is a ruined medieval Armenian city‑site situated in the Turkish province of Kars, near the border with Armenia. Between 961 and 1045 it was the capital of the Bagratid Armenian Kingdom that covered much of present day Armenia and eastern Turkey.

    Cuídate Aitor, un abrazo gañan! ;-)

    - LULO -


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  2. Aupa Grecia y los griegos

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